
Me gustan las rebajas. No puedo dejar la oportunidad de gastar compulsivamente al 50%. Pero si hay algo que odio, son las masas. Será porque no soy muy alta y me abruman con facilidad. O porque siento una grave ofensiva a mi espacio vital. Pero siempre huyo de las masificaciones. Siempre por la acera de en frente, observando el circo de lejos, pensando quizás que así no formo parte de él
Pero conozco algunas tiendas, donde las mujeres, raras veces aprovechan las oportunidades. Donde los artículos están bien dispuestos y atractivamente expuestos en las estanterías…
Un largo pasillo, en el que se abren y cierran extrañas puertas de la cuales salen o entran hombres que se esfuman al instante. Apenas dejando rastro. Y al final del pasillo él me espera, ansioso por atenderme, desplegando toda su profesionalidad mil y un encantos sólo para mi… La única destinataria de sus atenciones.
Se acabó el buscar desesperadamente a la dependienta tonta el culo de turno (lo luzco todo y todo a la vez, porque yo lo valgo) , para que te busque una talla o para hacerle una consulta ¿ein? Que es eso?
No hay estirones, ni empujones. Ni colas en la caja. Tampoco sufres la tormentosa sesión de música hortera de disco cutre a toda ostia, con la que aturden tus sentidos, con el fin de que compres y te largues lo antes posible.
Música tranquila, ambiente acogedor, dependient@s agradables y comunicativ@s, y miles de artículos que incitan a curiosear, a preguntar… a desear…
Y… éste lo quiero!!!

Sólo hay un problema, el puto money, alguien sabe si puedo empeñar mi viejo vibrador??
Alguien se viene de rebajas conmigo??
by Golfa